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Dailos Medina

De regreso a las Cuevas, de regreso al hogar

Por Karina Miñano

La curiosidad lo trajo a Amsterdam y el amor lo devuelve a su isla, a las Canarias. Allí, empezará a construir su nueva vida, la vida que dejó postergada para viajar, aprender más, para abrise camino en un país que le ayudaría a crecer, personal y profesionalmente.

Dailos Medina es canario y creció entre las comodidades y lujos que ofrece una ciudad grande como Las Palmas y entre las paredes de formas irregulares, con grietas y de textura rugosa de las cuevas en Artenara, el pueblo más pequeño del grupo de las Islas Canarias.

La gente de aquí (Holanda) me dice cariñosamente « el hombre de las cavernas » y es que se sorprenden cuando les digo que la casa de mi padre, en la que crecí, está dentro de una cueva, cuenta con soltura Dailos. Y es que en Artenara todavía se construyen casas dentro de cuevas. ¿Frías, calientes ?  « en realidad la cueva te da el frescor en el verano y te abriga del frío en el invierno. No necesitas ni de aire acondicionado ni de calefacción ».

¿Qué te trajo a Holanda?
Un proyecto de programación ambicioso, que lamentablemente se quedó truncado cuando la empresa que me trajó se fue a la quiebra. Pero aún asi, yo quería salir, quería experimentar nuevas cosas, conocer gente, en otras palabras abrirme paso. Tenía 6 años trabajando en la misma institución pública y la verdad, me sentía estancado.

¿Qué tipo de proyecto era, no había posibilidades de que otra empresa se interese y se lo ofrezcas ?
Era un proyecto de desarrollo de software. Soy programador, me considero polivalente en este aspecto porque me gustan muchas cosas dentro de este mundo pero sobre todo me interesa el desarrollo web y flash. Desarrollo web se refiere al internet y desarrollo flash a aplicaciones dinámicas y animaciones. El proyecto estaba casi terminado cuando la empresa quebró.
Si, había posibilidades de vender y ofrecer el proyecto a otras compañías, pero en ese momento era difícil, tenía que encontrar trabajo para pagar las cuentas y terminar el proyecto implicaba tiempo. Seguro que en algún momento lo terminaré y se lo venderé a alguna empresa interesada.

¿Por qué regresas a Las Canarias?
(Risas nerviosas) Pues por amor. Mi novia vive allí, es abogada y para ella sería muy difícil encontrar un trabajo aquí en Holanda. En cambio para mi, el tema laboral es un poco más sencillo. Voy a trabajar primero como autónomo y después ya veré.

¿Formarás tu propia empresa?
Si. Eso es lo que quiero.

¿Qué dejas y qué te llevas a Las Canarias?
Pues mucho.  Estoy dejando a muchos amigos. Me llevo de ellos lo mejor. He aprendido mucho, he crecido. Cuando vine, me vi envuelto en el proceso lógico de crecimiento personal y profesional. Los miedos propios de empezar como autónomo ya no los tengo.
He aprendido muchas cosas.

¿Como el idioma?

(Risas). Pues hice mi mejor esfuerzo por aprenderlo. Si bien no puedo hablarlo he aprendido muchas palabras y puedo entender un poco. Me inscribí a un curso por propia voluntad y porque para ser sincero me gusta la seguridad que el holandés, como idioma transmite.
Además, aprendí a bailar salsa.

¿Quieres decir que viniste a Holanda entre otras cosas para aprender a bailar salsa?

(Risas) Si. Fue una amiga holandesa, que por cierto habla muy bien español la que me convenció para inscribirnos y aprender a bailar. Bailo bien, no perfecto pero no lo hago tan mal.

¿Qué fue lo que más extrañaste de las Canarias durante estos dos años aquí en Holanda?
El clima. Las montañas de mi pueblo, el paisaje, la gente de Artenara que es tan abierta y sencilla, tan amable.

Mucha gente extranjera en Holanda tiene problemas con la comida. ¿Cómo ha sido tu caso?

Debo confesar que soy de « muy buena boca », me gusta comer y felizmente no he tenido problemas al respecto. Me gusta probar de todo y como de todo. Lo único que no me gusta es zuurkool porque tiene un sabor tan ácido, como que no me apetece y tampoco el pindakaas aquí se mezcla casi todo.

¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos gusta de Holanda?
Holanda en si, como país me encanta. Amsterdam es una ciudad pequeña con tanta gente, culturas y formas de pensar distintas y que conviven todas juntas. A veces me siento un poco incomodo con la forma tan directa de hablar o de decirte las cosas de los holandeses. Me parece que hay gente que no se mide y te dice las cosas a pesar que te pueden hacer daño.
Me gustaría volver, pero solo de vacaciones.

¿Y cómo llevas el tema del clima?
No me gusta el clima holandés. En el invierno, en las montañas de mi pueblo no suele hacer mucho frio. En el día es posible tener una temperatura de 25 grados y en la noche puede ser de 5 grados. Pero aqui, en el invierno hace frio todo el día. La primera vez que vine fue un julio y fue un bonito verano. El verano perfecto. Pero los últimos dos veranos fueron frios, demasiado fríos para mi.

¿Cómo llegaste a la Asociación?
Estaba buscando trabajo cuando encontré la website de la asociación. Ésta estaba recién comenzando y la web tenía un diseño muy básico. Cuando decidí colaborar con la asociación, como webmaster lo pensé en serio y junto al presidente de la asociación decidimos darle un impulso a la web.

¿Cuál crees que ha sido el aporte más importante que le dejas a la asociación?

Cuando comencé habían apenas 200 socios, después de darle impulso a la web hemos logrado un registro de más de 800 socios. Creo que la website ayudó a generar el interés por la asociación.

¿Cómo te ves en 5 años?
Me veo haciendo lo que me gusta. Dirigir mi carrera, formar mi propia empresa. Como te comenté primero trabajaré como autónomo. Tengo que luchar por el éxito, he tenido mucha suerte y me han dado muchas oportunidades que tengo que aprovechar. He conocido a gente interesante he abierto mi mente, he crecido. Los miedos de antes los he perdido. Regreso a Las Canarias más seguro, con más conocimientos (cultura, idioma) y con una visión de vida más abierta.