Home » Perfiles

Camilo Schutte González

El estratega, el abogado, el hombre y el padre: Camilo

Por Karina Miñano

No sé cuántas entrevistas he hecho a lo largo de mi carrera periodística en Perú, pero hasta ahora no había entrevistado a un abogado. Y mucho menos sobre aspectos personales. Algunos colegas me decían que los abogados  tienden a pensar mucho antes de contestar, lo que nos hacía creer que podrían estar pensando en la famosa frase policial “todo lo que diga podría ser usado en su contra”. Pero Camilo es un abogado que habla con pasión sobre su carrera y si bien piensa mucho antes de contestar, o tal vez rebusca entre las palabras las más adecuadas, te da seguridad y confianza en lo que dice. Es fácil conversar con él. Crea un ambiente agradable y no hablo de uno físico sino de ese que se camufla en la conversación y te da la soltura y serenidad necesarias para hacer de una entrevista un relato interesante.

 

Por las venas de Camilo Basilio Schutte González corre sangre española y holandesa. Una mezcla explosiva en sus propias palabras y le pregunté por qué. Camilo explica que sus padres fueron, para su época, atípicos. Su padre un canario con espíritu aventurero siempre quiso dejar la isla para explorar otros lugares y aprender de su gente. Su curiosidad infinita lo llevo a ser el primer becario español en el colegio Europeo (Brujas) en los 60, cuando España forzosamente estaba ensimismada de Europa. “Alguna vez mi padre fue felicitado por su buen español”, comenta
Camilo entre risas. Las Islas Canarias son un conjunto de islas pequeñas que siendo parte de España, siempre se han sentido un poco apartadas de la Península y eso también incluye al acento canario, acento que todavía le cuesta mucho a algunos españoles reconocer como español.La abuela paterna de su madre era de Curazao e hispanohablante, lo que explica el toque latino de su madre. Se casó con su abuelo que era un oficial holandés encuartelado en la isla. Se casaron con el permiso de la reina de Holanda. En esa época un oficial militar necesitaba un permiso escrito a modo de autorización para poder casarse.Se casaron un 4 de julio. “Mi bisabuelo, que tenía un buen sentido del humor, decía que cuando los americanos celebraban su libertad él recordada que había perdido la suya”.

Los padres de Camilo se conocieron en la universidad de Leiden cuando el padre hizo un curso de Derecho allí. El idioma español los unió y lo curioso es que Camilo conoció a la que ahora es su mujer 20 años más tarde en el mismo curso bajo circunstancias similares.

Ante la pregunta qué cree haber heredado de sus padres, Camilo piensa con detenimiento y dice con firmeza que una de las características que reconoce en él, de su padre es el interés y la  fascinación por las relaciones sociales y políticas.”Mi padre también es jurista. Se interesó mucho por el Derecho político y constitucional. Tenemos en común ese interés en las estructuras sociales-políticas, además de la curiosidad por conocer otras culturas. A él
le gusta comparar, siempre viene con estadísticas como en qué país europeo hay más suicidios que en otros. Yo tengo la misma fascinación que él por romper esquemas, salir de los moldes establecidos, intentar pensar lo menos posible en clichés y en lugares comunes”.

Camilo considera a su madre complicada en muchos aspectos pero hay uno que sobresale y es la sinceridad, la misma que ha heredado de ella. “Como holandesa que es, le gusta ir al grano. Nunca se está con rodeos y dice las cosas como son de una forma muy honesta”. Y de ambos, Camilo dice sin pensarlo dos veces que ha heredado la lealtad con los amigos. “Mis padres son personas muy leales y yo lo soy también”.

Abogacía

Esa mezcla de poder y derecho, tan cuestionada y tan atrayente a la vez es la que sedujo a Camilo y lo llevo a estudiar leyes, fascinación que dice heredó de su padre. En efecto es el único abogado de los tres hermanos que tiene. Estudió en España y a media carrera volvió a Holanda y continuó con sus estudios de Derecho privado, civil y mercantil en la Universidad de Amsterdam (UVA). Después hizo un posgraduado en Derecho constitucional. Su tesis
doctoral ha sido un estudio muy amplio sobre el Derecho español que le tomó 4 años y medio terminar y de la cual se siente orgulloso.

Mientras conversábamos sonó el teléfono, era un sábado un poco soleado a finales de mayo. Al otro lado de la línea había un cliente. Camilo no dudó en tomarse el tiempo que necesitaba para responderle, y es que para Camilo el abogado es una especie de médico de cabecera, médico social en sus propios términos que intenta reparar lo que se pueda y cura lo que está a su alcance y sobre todo en épocas de urgencia y crisis como en esta. Para él la abogacía y sus clientes no tienen un horario establecido. Camilo es un abogado a tiempo completo. Le pregunté si trabajaba también los sábados y me contestó entre risas: “Este es un trabajo indigno. Me involucro demasiado con mis clientes.”

Comienzos profesionales

“Empecé en La Haya porque quería combinar la abogacía con la parte más científica del derecho. Hay mucha discusión sobre si el derecho es una ciencia, yo creo que la abogacía es una erudición más que una ciencia. Y solamente se puede practicar el derecho de forma más científica en el Tribunal Supremo (en recurso de casación). Las casaciones se basan en la violación del derecho y no en un reinicio de la investigación de los hechos. Simplemente, los hechos ya están establecidos y ante el Tribunal Supremo sólo se puede alegar que los tribunales inferiores quebraron la ley o el derecho”.

Para cada una de estas palabras Camilo movía sus manos y hacía gestos con sutiles expresiones que me iban dando las pistas de la pasión que siente cuando habla de su carrera. Creo que no se daba cuenta de ello. En ese momento, Camilo se descubrió como un hombre de habla pausada y calmada pero con una pasión y fuerza en cada una de las palabras que decía y que contenían el significado de lo que quería expresar.

En La Haya se reúnen los bufetes más importantes de abogados que se dedican a los recursos de casación. Camilo trabajó y vivió en esa ciudad por casi 8 años. Trabajó en un bufete de renombre, primero en asuntos relacionados a recursos de casación y después amplió su rutina a otros trabajos y se especializó en Derecho de contratos y Derecho internacional privado. “Soy un abogado atípico, porque en Holanda desde 1990 más o menos hay una tendencia muy marcada a la especialización, sobre todo en los grandes bufetes. Los abogados allí se especializan en una rama y no salen, a lo mucho se cambian a otra rama más especializada. Por ejemplo, los que trabajan en derecho bancario, son grandes especialistas, conocen los detalles técnicos, pero si les preguntas otras cosas del derecho sólo tienen nociones generales. En ese sentido me he considerado siempre un abogado clásico con una visión más general del Derecho. Yo he practicado todas las ramas : Administrativo, por mi formación como constitucionalista. Civil, todos los aspectos mercantiles, Derecho internacional tanto privado como público, Derecho procesal, incluso he hecho algo en Derecho penal como parte constitucional, lo que son los derechos humanos fundamentales. Entonces tengo una visión general y amplia de estas ramas de la profesión”.
Su propio bufete

Llega un momento en que la idea de independización, del querer ser tu propio jefe empieza a darte vueltas en la cabeza, le sucede a casi todos los profesionales y Camilo no fue la excepción. Hace 3 años que abrió su propio bufete en Amsterdam, y lo hizo luego de plantearse la pregunta, si estar en ese bufete tan internacional y especializado era lo que quería hacer toda su vida. La respuesta lo llevó a discutir el tema con su esposa (también abogada) y a asumir los riesgos, hacerlos frente y abrir su despacho en sociedad con su mujer y a empezar una vida nueva de la que no se arrepiente y a la que le está muy agradecido pues le permite darse el tiempo necesario para otras actividades que enriquecen su vida a pesar de estar disponible para sus clientes las 24 horas del día.

Éxito y frustración

Para Camilo el éxito es relativo, porque reconoce que lo alcanzado se debe a una serie de circunstancias en la que también hay otros protagonistas. “Me siento en una posición de privilegio. Sé que podría estar mejor (en términos sociales y económicos) si hubiera seguido ciertas rutas. Me siento afortunado porque he sabido llevar el buen rumbo y un buen equilibrio entre la vida privada y pública que cuando miro a mi alrededor veo a mucha gente no han alcanzado ese equilibrio y por lo tanto el éxito, como por ejemplo la buena relación con la familia.””Un caso perdido te puede quitar el sueño”, asegura Camilo. Como todo hombre en una etapa adulta en su vida, aprende a reconocer que ese pasar de los años trae consigo la sabiduría necesaria para aprender de las frustraciones y de los riesgos que éstas implican. “Como abogado y con el tiempo, vas aceptando que desempeñas un papel que tiene sus límites. Un proceso es un ritual en el cual cada abogado lleva a cabo sus roles, en los cuales los formalismos son importantes porque en el momento en que se quiebran las reglas del juego se pueden producir cosas muy extrañas. Por eso mis mayores frustraciones no son las decisiones a favor o en contra de mi cliente. Eso lo entiendo y hay que aceptarlo. Lo que me frustra es cuando un juez se sale de las reglas procesales que tienen relación con los derechos fundamentales: garantía de no indefensión por ejemplo. Las reglas hay que seguirlas y punto”, sostiene con firmeza.

El estratega

Sin embargo esas reglas en el juego han convertido al abogado Camilo en un experto. En un militante con espíritu combatiente que incluso es capaz de contradecir a su cliente cuando éste no tiene la razón. Camilo lo protege con la sabiduría adquirida por la experiencia y los años, utiliza la creatividad como un arma secreta para moldear las mejores posiciones y argumentos en defensa de su cliente. Es objetivo a pesar de la subjetividad conocida de los abogados. Camilo es en otras palabras, un estratega.

Camilo:  el padre y el hombre

Casado con una abogada danesa. Tiene 3 hijos. El mayor de 15, la segunda, una niña de ojos preciosos de 13 años y que toca muy bien el piano y el “benjamín” de 10. Camilo sostiene que desde pequeños, él y su mujer motivaron a sus hijos a aprender los idiomas materno y paterno. Gracias a ello los 3 niños hablan con soltura danés, español y holandés.Entre sus intereses podemos destacar los idiomas. Ha estudiado inglés, francés, alemán, latín, griego, ruso, danés e italiano. En este momento está profundizando sus conocimientos de latín en la UvA. Le fascina el diseño artístico fotográfico. En su casa cuelgan dos murales con composiciones fotográficas y tiene a sus hijos de modelos. Le gusta la traducción aunque ya no se dedica a ella y no hace deporte, aunque confiesa que debería. Sin embargo le encanta dar largos paseos  a pie como de Amsterdam a Haarlem, además de excursiones en familia.Antes de irme, di una vuelta por su casa, miré su entorno y puedo decir con seguridad que Camilo es un libro abierto con quien estoy convencida se puede hablar de todo. Su estudio no estaba tan ordenado como el resto de su casa, pero no importaba pues allí se respiraba vida, movimiento, planes trazados, todas esas pistas que lo describen como el estratega, el abogado, el hombre y el padre.

Sus puntos fuertes creatividad

dedicación

lealtad
Sus puntos débiles

cínico a veces

pereza para los deportes

(cosa de los últimos años)

falta de solidaridad en algunos puntos

 Ping-Pong Familia – lo más importanteTrabajo – vocación

Un libro – lo más sagrado El mar – inmenso

Liberta – el bien más preciado

Derecho – realidad utópica

Poder – necesidad peligrosa

Animal – perro

Un compositor – Johannes Brahms (sinfonía)